Historia
Ubicado en el 148a de la avenida Winston Churchill en Uccle, la dirección que hoy alberga Le Pilea está impregnada de una rica tradición culinaria.
A principios del siglo XX, la actual avenida Winston Churchill se llamaba avenida Longchamp, y el establecimiento que aquí se levantaba ya era una estación llamada Vélodrome, punto de reunión de los amantes del ciclismo. Era conocido como el "Encuentro de Ciclistas", un lugar imprescindible donde se reunían los aficionados del velódromo de Bruselas, activo a pocas calles de distancia hasta 1901.
Han pasado décadas, pero el alma amable del lugar sigue intacta. Después del Vélodrome, otros establecimientos se hicieron cargo
Antes de convertirse en Le Pilea, este lugar albergó establecimientos emblemáticos como Le Churchill y L'Estanquet, cada uno de los cuales dejó una huella imborrable en el corazón de los habitantes de Ucclois.
L'Estanquet, inaugurado en 1983, era conocido por su cocina digna de las grandes brasseries parisinas, ofreciendo platos tradicionales como el waterzooi de pescado, el dúo de solettes a la meunière, el escalope de Estanquet, el filete de ternera con chalota, la pierna de cordero con salsa de tomillo y, por supuesto, su famoso preparado americano fresco.
Precisamente este americano minuciosamente preparado fue el que dejó su huella en David, el actual propietario de Pilea. De pequeño acompañaba a su abuela todos los domingos a la hora de comer a L'Estanquet para degustar este plato emblemático. Estos recuerdos gastronómicos alimentaron su pasión por la cocina y su apego a esta dirección legendaria.
Hoy, como homenaje a esta tradición y a sus propios recuerdos, David ha decidido volver a poner el foco en el minuto preparado por los americanos en Pilea. Además, ha bautizado la sala privatizable situada en la parte trasera del restaurante como "L'Estanquet", perpetuando así el nombre y el espíritu de este lugar tan apreciado por los habitantes de Ucclois.
Al revivir estas tradiciones culinarias e inculcar su propia pasión, David invita a los clientes de Pilea a compartir una experiencia auténtica, arraigada en la historia local y el placer de la buena comida.